domingo, 19 de febrero de 2012

Día de Manifa contra la Reforma Laboral

Soy de izquierda sres., no lo puedo evitar. Lo mejor es que soy una izquierdosa consciente de ello y además me enorgullezo de no cambiar de chaqueta ... me criaron así.
Desde pequeña he estado andando de manifestación en manifestación y éso imprime carácter. Tanto que me llevo a mis retoños a todo acto para ver si ell@s también se imprimen de ese carácter reivindicativo, sobre todo el niño, ya que con la niña nos ha salido éso perfecto; otra cosa no será, pero reivindicativa es tela.
Así que esta mañana nos hemos ido toda la familia a la manifestación contra la reforma laboral como quien se va a pasar el domingo al campo. Lo que más me ha llamado la atención es que había más gente que habían hecho lo mismo que nosotros: emplear la mañana de domingo en quejarse contra lo que consideran injusto.
Una que ya ha perdido prática en estas lides y que la recupera cada vez que nuestro partido conservador nos mete en una guerra o nos quiere meter por la fuerza una reforma laboral que no se quiere ni ella misma; pues éso, que una servidora se planta en la Puerta Jerez porteando a su bebé y mientras da voces cuando pasa por la puerta de la sede del PP, le da la teta al bebé hasta que se duerme enganchado al susodicho instrumento alimenticio. 
Mientras estaba ocupada en la alimentación de mi niño, pendiente de que mi marido no arrollase a nadie con el carrito del bebé, de que mi hija no perdiera de vista a su abuelo y demás cuestiones familiares, me da por echar un ojo al personal que estaba a mi alrededor y me sorprendí por la cantidad de gente joven que estaban dentro de la manifestación,... no estaban observando desde fuera como criticamos siempre de los jóvenes, sino que se habían remangado y eran co-protagonistas del domingo. 
Me vi reflejada en ellos, me recordé a mí misma mucho más joven enarbolando pancartas y me dije que la historia siempre se repite: también antes decían que no teníamos vergüenza, que todo nos daba igual,... pues de vez en cuando la vida nos recuerda que estamos equivocad@s, que los jóvenes seguimos pringándonos y que gracias a la derecha personas como yo recuerdan por qué somos de izquierdas y por qué seguiremos siéndolo.


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